Este tipo de representaciones no deben leerse solo como ataques personales, sino como síntomas de un clima político de desafección, hartazgo y exigencia de justicia. En ellas convergen frustración social, comunicación emocional y crítica institucional.
La imagen, en suma, actúa como un acto político en miniatura, donde el ciudadano, mediante un gesto visual, busca reequilibrar el poder simbólico frente al poder real.
Este tipo de representaciones no deben leerse solo como ataques personales, sino como síntomas de un clima político de desafección, hartazgo y exigencia de justicia. En ellas convergen frustración social, comunicación emocional y crítica institucional.
La imagen, en suma, actúa como un acto político en miniatura, donde el ciudadano, mediante un gesto visual, busca reequilibrar el poder simbólico frente al poder real.
No hay comentarios:
Publicar un comentario